lunes 17 de marzo de 2008

EN TU CONCIENCIA



Cómo puedes tu negar
los besos que te dí
y el calor que tu me diste
eso queda en tu conciencia
aunque mil veces niegues
que estuvistes junto a mi.

Si no me quisiste ni un solo instante
por qué me buscaste, por qué,
por qué dejaste que me acostumbre,
a tu olor, a tu lecho, a ese manantial,
al infinito caudal que emana de tí,
la esencia de la vida y ese fuego que a mi
siempre me negastes.

Por qué me acostumbraste, antes de que
me condenes a vivir preso de tu caudaloso
río, de ese riego de lava ardiente de tu cuerpo
si mi sola presencia te molesta al verme,
por qué no me odias, por qué no me aborreces,
sin embargo dices que no me odias pero,
tampoco me quieres, la vida así no tiene sentido,
tu actitud no tiene sentido, no se qué tienes.

Odiame, arrancame de tu mente, aunque no,
no quieras odiarme, se que luchas contigo mismo,
se que no me querras nunca, pero yo, siempre.
Las puertas de mi vida, de mi mundo,
abiertas quedan, para tí, siempre abiertas, por tí.

Odiame sin medida, porque sólo así me recordarás,
como preso estoy de tí, estamos condenados, así,
por toda la eternidad, y nadie sabe cómo fué, y así,
nadie sabe qué, de qué, donde fué, ni despues muertos,
nadie lo sabrá. Sólo nosotros, por que es nuestro,
de nadie más.